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domingo, 5 de octubre de 2008

Reto a duelo a Falsarius


Hay veces que te vas de copas, otras te vas de blogs… Cosas de la modernidad.

Esta tarde –los domingos por la tarde son magníficos para ello- me fui de blogs, hasta parar, cosa lógica, en el mío. He recorrido alguno interesante –como los que tengo recomendados-, otro de viajes que tendré que seguir, pues soy de los que piensan que nada hay tan enriquecedor y tan gratificante en la vida como viajar, otros más pedantes, sosetes o simplemente que a mi no me llegaban.

Pero uno me ha hecho mella. “Cocina para impostores” se llamaba. Seguramente su autor sabe lo suficiente de cocina como para aconsejarnos a los iniciáticos, enseñar aux connesseurs e incluso dictar cátedra a expertos. Entonces, ¿porqué se dirige a impostores?, ¿porqué se esconde tras un disfraz para hablar de lo que sabe –y seguramente adora- a gente que no lo merece?

La vida es bella, rezaba el título de una celebre y agridulce película. No lo tengo tan claro, pero indudablemente nos depara momentos, tal vez no muchos, pero si alguno, de belleza, felicidad, … Desde los Jardines de Epicuro me atrevo a afirmar –y afirmo- que son las pequeñas satisfacciones: una cena preparada con cariño; un acurrucarse con tu pareja; la canción adecuada para una mañana soleada, una tarde de lluvia o una noche toledana; una mirada; un correo…

Entonces, ¿porqué el noble arte/artesanía de la cocina lo reducimos tan frecuentemente a un dominio de snobs intentando impresionar a sus iguales?, ¿porqué amigo Falsarius, te vendes a esa gente sin el más mínimo interés cultural o estético hacia la disciplina que es tu vida? Sí, ya sé, has encontrado un buen nicho de mercado. Y seguramente, los que no vendemos nuestra alma al diablo es porque éste no nos ha hecho una oferta decente...

Entre tanto -y lo siento, porque lo hago desde la seguridad de que en el fondo eres uno de los nuestros, caído en el lado oscuro- desde este rincón, no me queda más remedio que retarte a epicúreo duelo*.


* Únicas armas: palabras, peroles, pianos, cámaras fotográficas, plumas, colores y similares.

4 comentarios:

grumosky dijo...

¿no vendes tu alma al diablo? yo creo que la vendemos todos los días, a todas horas... a cambio de tranquilidad, de seguridad, de no sentirnos solos, de cumplir expectativas, de sentirnos integrados, de sentirnos diferentes, de...... No conozco a nadie que mantenga una coherencia entre su alma y su vida. Y ya puestos, qué mejor que venderla sin escondernos, llamándonos impostores.

Epicuro de Samos Jr dijo...

Ya dije, a fecha de hoy, no he vendido mi alma a Satanás, posiblemente a falta de buena oferta del mismo...
Lo que vd. comenta,Grumoski,no pasa de ser, en mi opinión, un mero arrendamiento, ora a Lucifer, ora a Metatrón.
Las pequeñas incoherencias, son propias de nuestra naturaleza, las nimias contradicciones no llegan a precisar de Luzbel.
Tal vez algún día, sólo tal vez, Belzebú considere mi alma de suficiente valor como para hacerme una oferta, ese día puede que cobre un cheque vital firmado por Géminis.
Entre tanto, puedo, con el orgullo de los pobres, manifestar que todavía no he vendido mi alma al Diablo.
Y, como siempre, gracias por su opinión.
EdS

cocoliso dijo...

(Ya que he salido del armario, persisto y firmo). Anda, Epi, dale en los morros a Falsarius con el pollo a la granjera. Digo.

Epicuro de Samos Jr dijo...

ja,ja,ja!!! Aún cuando mucho mérito no poseo, porque he tenido tiempo sobrado, creo que he mejorado mi capacidad culinaria...
De todas formas ese "pollo a la granjera" siempre tendrá su sitio, como los gin&tonics de Nicky -je,je para otros los de Hendrick's con pepino...-.
Muchas gracias por "salir del armario" y dejarme este comentario que, lagrimita no, pero una sonrisa boba sí que me ha sacado...